Oviedo vuelve a poner en primer plano una de sus tradiciones más queridas: el Desarme, una celebración que mezcla historia, gastronomía y calle con un pulso muy propio. Durante estas jornadas, la ciudad se vuelca con el menú clásico de la cita, con los bares y restaurantes como grandes aliados de una costumbre que sigue reuniendo a vecinos, cofradías, recreantes y curiosos en torno a una mesa muy asturiana.
La propuesta no se limita a sentarse a comer. El Desarme 2026 avanza con presentaciones, concursos, exposiciones, actos simbólicos, charlas y recreaciones históricas que ayudan a entender por qué esta fiesta tiene tanto peso en Oviedo. En paralelo, los locales participantes sirven el menú tradicional, mientras otros se suman con bocados inspirados en sus platos más reconocibles.
Este año, el programa se extiende entre el 1 y el 24 de octubre y concentra en la capital una agenda larga, pero fácil de seguir para quien quiera asomarse a la celebración sin perderse lo principal. ¿La mejor forma de entender el Desarme? Ver cómo conviven la memoria del siglo XIX, la cocina de siempre y la participación popular en un mismo calendario.

El menú que manda en la ciudad
La parte gastronómica arrancó el 15 de octubre con las Jornadas Gastronómicas del Desarme y con los Bocados del Desarme, una fórmula que lleva a muchos establecimientos a reinterpretar los sabores de la fiesta en formato de pincho. A partir de ahí, el menú clásico toma el relevo en los locales adheridos y en cuantos se sumen a la celebración, con tres platos que ya forman parte de la identidad ovetense.
Ese menú mantiene su secuencia habitual: garbanzo con bacalao y espinacas, callos estilo Oviedo y arroz con leche. No es solo una comida de temporada, sino el centro mismo de una costumbre que ha pasado de los banquetes populares a las mesas de la hostelería y que sigue movilizando a mucha gente en la ciudad. ¿Quién no reconoce ya esa combinación cuando llega octubre?