Los restaurantes japoneses han dejado de ser una rareza para convertirse en uno de los planes más buscados cuando apetece cenar fuera con algo más que lo de siempre. En Asturias, esa cocina se mueve entre barras de ramen, menús omakase, sushi cuidado y propuestas de teppanyaki que van del formato más informal al más preciso.
Si lo que te pide el cuerpo es probar Japón sin salir de la región, aquí tienes sitios donde el producto, la técnica y el tipo de experiencia cambian bastante de uno a otro. Y ahí está parte del interés: no todos entienden la cocina japonesa igual, ni falta que hace.
Restaurante Fumu
En Restaurante Fumu la cocina japonesa se entiende desde la calma y el producto. La propuesta gira en torno al omakase, con una carta que deja claro que aquí manda la técnica tradicional japonesa, pero también el Cantábrico y las recetas mediterráneas. Al entrar, la sensación es la de un sitio pensado para dejarse llevar por el ritmo de los chefs, no para pedir con prisa.
Lo que lo distingue es esa mezcla bien medida entre tradición japonesa y materia prima de temporada. Fumu trabaja con la idea de que lo simple puede ser maravilloso cuando el producto está bien tratado, y esa es precisamente su baza frente a otros japoneses más previsibles. ¿Buscas un sitio donde el menú tenga criterio propio y no vaya a lo fácil? Aquí lo tiene.
La mejor puerta de entrada es su Omakase, que concentra la forma de entender la casa. Conviene ir con la idea de ceder el mando y dejar que el servicio marque el recorrido, porque ese es el sentido del lugar. No es un japonés de picoteo rápido, sino de sentarse y atender a cada pase.
Con los chefs Alvaro Gragera y Carlos Fraguas al frente, Fumu apuesta por una manera de trabajar muy concreta: respeto por la materia prima y por su temporada. Esa combinación explica bien por qué se sale de lo habitual dentro de los restaurantes japoneses de Asturias.
Restaurante Fumu. Calle Marqués de San Esteban, 5. Gijón.