Las pastelerías artesanas tienen en Asturias un punto a favor cuando septiembre aprieta: devuelven a la rutina con meriendas de las que levantan la tarde y encargos que salen directos del obrador al fin de semana.
Aquí mandan los mostradores con presencia, la bollería bien hecha y la pastelería que apetece antes incluso de probarla, con sitios pensados para familias, parejas y golosos que buscan calidad sin rodeos.
En pleno centro de Gijón, Punto Caramelo funciona como una de esas pastelerías a las que se entra con una idea y se sale con otra mejor. El ambiente es agradable, el trato acompaña y la vitrina invita a quedarse un rato mirando antes de decidirse.
Lo que más brilla aquí son los alfajores, que se llevan muchos elogios por sabor y textura. También salen muy bien paradas las tartas, la pastelería en general y hasta la parte salada, así que no es un sitio de una sola especialidad, sino de tentación constante.
Si vas a escoger, deja hueco para los alfajores y acompáñalos con café. Es un local cómodo para una merienda sin prisa y para esos antojos de mitad de tarde que piden algo dulce de verdad.
Punto Caramelo. Calle Caridad, 9. Gijón.
Confitería San Antonio
Foto: Confitería San Antonio
Confitería San Antonio lleva décadas trabajando el oficio con una idea clara: tradición, buen escaparatismo y producto de obrador. Entra uno y encuentra la confitería clásica bien resuelta, con el punto de casa familiar que no ha perdido el pulso ni las ganas de seguir haciendo cosas nuevas.
Merece la pena por su mezcla de tradición e innovación. Aquí hay bombones, bollería, tartas por encargo y una manera de entender la confitería que no renuncia al sabor de siempre, pero sí se permite afinar presentaciones y detalles. Además, su historia pesa, porque viene de una trayectoria larga y muy reconocible en Gijón.
Para una visita dulce, conviene mirar también los encargos personalizados y los productos de temporada. Si buscas una pastelería con oficio y escaparate de los que llaman la atención desde fuera, esta encaja sin esfuerzo.
Madalenas de Colores es una pastelería creativa pensada para sentarse, tomar café y alargar la merienda. La fachada ya da pistas de su aire cuidado, y dentro espera una carta muy orientada a desayunos, brunch y caprichos dulces con personalidad.
Su punto fuerte está en que todo es 100% artesano y en que la oferta no se queda corta: cupcakes, cookies, rollos de canela de varios sabores, tartas, bizcochos y café. Entre lo más agradecido, el bizcocho de limón, con un sabor potente que le da carácter a una merienda sencilla.
Si te tira el dulce con un toque más desenfadado, aquí hay mucho que probar sin salir de la pastelería clásica entendida a su manera. Es un sitio muy limpio, rápido en el servicio y con una vitrina que hace difícil elegir solo una cosa.
Limonge Pastelería juega en casa con una propuesta de obrador que va de los pasteles a las galletas y los salados, sin perder la parte más golosa. Es el tipo de local al que se va tanto a por una merienda como a resolver un encargo con ganas de quedar bien.
Lo que la hace destacar es la tarta personalizada y la variedad de producto: pasteles, galletas, salados y tartas decoradas con mimo. También aparece una cocina dulce muy bien trabajada, con sabores intensos y texturas que invitan a repetir.
Para cumpleaños y celebraciones, conviene tenerla muy presente. Si prefieres algo más inmediato, la docena de pasteles también sale con fuerza, porque aquí el punto es ese: producto rico, presentación cuidada y ganas de que el encargo llegue redondo.
Pastelería Carpe Diem Noreña trabaja como confitería artesana con una oferta amplia que mezcla dulce, salado y mucho producto de obrador. En el mostrador hay bollería, empanadas, pasteles, pastas de té, bombones y tartas personalizadas, así que la visita admite tanto un capricho rápido como un encargo más serio.
Su sello está en el hojaldre y en la variedad de especialidades que salen de la casa. También se nota el foco en materias primas cuidadas y en una elaboración pensada para eventos, mesas dulces y pedidos a medida, algo que la hace especialmente útil para celebraciones y fines de semana con agenda familiar.
Si vas con idea de encargar, las tartas personalizadas y las empanadas por encargo son de lo más práctico. Y si solo quieres picar algo, las pastas de té y los bombones dejan claro que aquí se viene a por producto de confitería con oficio y bastante recorrido.