El disco Gigante como centro de la noche
La base artística de esta gira es Gigante, el sexto trabajo en estudio de Leiva, publicado en la primavera de 2025. En la información difundida sobre el álbum se insiste en su carácter de testimonio personal y de proyecto pensado con ambición, una idea que encaja bien con el planteamiento de un tour que no se limita a repasar éxitos, sino que articula una etapa completa alrededor de un nuevo repertorio. Para el público de Oviedo, eso significa entrar en una noche marcada por canciones recientes y por la lectura en directo de un disco que ha concentrado buena parte de la atención del artista en los últimos meses.
Del álbum se han destacado varios adelantos, entre ellos Gigante y Bajo Presión, dos piezas que ayudan a situar el tono de esta fase creativa. El primero de ellos da nombre al trabajo y a la gira, mientras que el segundo aparece como una de las referencias más visibles del nuevo material. No hace falta haber seguido cada paso del lanzamiento para entender el alcance de esta etapa: el disco ha sido concebido como un bloque sólido, con identidad propia y con una clara vocación de escena.
A la hora de pensar en un concierto de estas características, el valor del repertorio nuevo no reside solo en la novedad. Reside también en la manera en que esas canciones se insertan en la trayectoria de Leiva y en cómo dialogan con una discografía que ha ido ganando densidad con el tiempo. En Oviedo, esa mezcla puede ofrecer una lectura especialmente atractiva para el público: lo reciente no llega aislado, sino integrado en una historia artística que ya tiene cuerpo y memoria.
Un artista que ha construido una relación muy sólida con su público
Leiva lleva en la música desde principios de los años noventa, cuando empezó con Malahierba con apenas 14 años. Más tarde, en 1998, llegó el impulso decisivo con Pereza, el grupo con el que su nombre terminó de despegar y con el que se convirtió en una de las referencias del pop-rock para toda una generación. Esa etapa marcó una evolución rápida, de salas pequeñas a grandes recintos, de la escena emergente al reconocimiento masivo. El recorrido posterior en solitario no hizo más que ampliar ese relato.
Desde 2012, con Diciembre, su carrera en solitario ha ido sumando discos, colaboraciones y un perfil de productor que le ha dado todavía más peso dentro de la música española. Entre los trabajos en los que ha intervenido destacan Lo Niego Todo de Sabina y 11 de Abel Pintos, dos ejemplos que muestran hasta qué punto su mirada musical va más allá de su propio repertorio. Ese crecimiento se ha visto acompañado de premios y reconocimientos, como el Premio Rolling Stone al Mejor Disco del Año, el Premio 40 Principales al Artista Rock del Año, el premio LOS 40 Music Awards al Artista del Año y varias nominaciones en los Latin Grammys.
La cronología de Leiva explica por qué una cita como la de Oviedo despierta tanta atención. No se trata solo de un músico con canciones populares, sino de un autor que ha sabido sostener una carrera larga, con cambios de etapa y una identidad muy reconocible. Y quizá ahí esté una de las claves de su tirón en directo: ¿quién no querría ver cómo se ordena sobre el escenario una trayectoria que ha atravesado varias generaciones de oyentes? La respuesta, en su caso, se mide en aforos llenos y en una fidelidad que no ha dejado de crecer.
Lo que aporta una fecha como la de Oviedo
Asistir al concierto de Oviedo significa entrar en una fase muy concreta de la gira, una fase en la que cada fecha adquiere un peso especial por su cercanía al final del recorrido español. Eso cambia la percepción del repertorio, de la puesta en escena y del propio ambiente de la noche. Cuando una gira se acerca a su cierre, las canciones suelen llegar cargadas de una energía distinta, como si todo el camino previo se concentrara en un mismo punto. En un caso como el de Leiva, ese efecto se multiplica por la consistencia de su directo y por la respuesta que ha ido recibiendo en cada ciudad.
La cita de Oviedo también interesa por su condición de concierto de transición. Forma parte del tramo final en España antes de que Leiva inicie su recorrido latinoamericano, con fechas ya anunciadas en Santiago de Chile, Montevideo, Buenos Aires y Ciudad de México. Esa secuencia sitúa la noche asturiana en un lugar muy concreto: todavía pertenece al cierre nacional, pero ya apunta hacia la proyección internacional de la gira. El público que acuda a La Ería asistirá, por tanto, a una de las últimas estaciones de una etapa muy completa.
Además, el concierto llega en un momento en el que la conversación en torno a Leiva no se limita a la gira. En 2026 también ha tenido presencia la película documental Hasta que me quede sin voz, estrenada en cines de toda España y ligada a una canción original compuesta y producida por él mismo. Ese contexto añade capas a la actuación de Oviedo, porque coloca al artista en una fase de especial visibilidad, con distintos frentes creativos activos y con una narrativa pública muy bien definida.
Una carrera que combina oficio, repertorio y reconocimiento
Si algo explica la permanencia de Leiva en la primera línea es la combinación de oficio, repertorio y reconocimiento. Desde sus primeros pasos con Malahierba hasta la madurez alcanzada en solitario, su carrera ha ido sumando registros sin perder claridad. Ha sido capaz de moverse entre el pop y el rock con naturalidad, de construir canciones que funcionan en disco y también en directo, y de mantener una relación muy estrecha con un público que ha seguido cada una de sus etapas.
La lista de discos ayuda a entender esa evolución. Tras Diciembre, llegaron Pólvora, Monstruos, Nuclear y, más recientemente, Gigante, además del directo Madrid Nuclear En Directo y el proyecto conjunto Cuando Te Muerdes el Labio. Cada uno de esos trabajos ha ido reforzando una identidad que no depende de una sola época ni de un único hit. Esa amplitud es precisamente la que da sentido a un concierto como el de Oviedo, donde el repertorio puede condensar varias capas de su trayectoria.
Tampoco conviene pasar por alto la dimensión de su faceta como compositor premiado. El Goya a la Mejor Canción Original por La Llamada, obtenido en febrero de 2018, confirmó una capacidad para escribir más allá del circuito estrictamente discográfico. Ese tipo de reconocimientos no solo amplían su perfil artístico, también explican por qué su nombre sigue generando interés cuando anuncia una fecha concreta. En Oviedo, todo ese recorrido se traduce en una noche que no se apoya únicamente en la actualidad, sino en una biografía musical larga y bien asentada.
Oviedo ante una de las últimas noches del tour
La fecha del 19 de septiembre de 2026 llega con una particularidad que la hace especialmente atractiva: es una de las últimas oportunidades para ver el Tour Gigante Fin de Gira en España antes de que la gira continúe fuera del país. Eso le da a la cita un valor añadido para quienes siguen las actuaciones de Leiva desde hace años y quieren situarlo en un momento preciso de su carrera, no en una etapa genérica. La hora, 21:00, marca además una noche pensada para desplegar toda la intensidad del directo sin prisas ni distracciones.
Con la venta de entradas ya activada y el interés demostrado por el público en otras plazas, la fecha ovetense se presenta como una de las más significativas del tramo final del recorrido nacional. No hace falta adornarla con más de la cuenta: basta con mirar el contexto para entender que se trata de una de esas noches en las que un artista resume una etapa entera sobre el escenario. Y cuando un concierto llega con ese peso, la atención se desplaza de la mera programación al valor real de estar allí, escuchando cómo una gira se despide en directo.