Los bares de vinos en Asturias están viviendo su mejor momento para quien quiere salir sin montar una cena larga. Funcionan para una copa bien elegida, para picar algo y para alargar la charla cuando el frío aprieta y apetece quedarse dentro.
Aquí manda la selección por copas y el ambiente, con sitios donde el vino no es un trámite y la barra invita a sentarse. ¿Buscas una vinoteca con asesoramiento, un chigre con solera o un bar elegante para tomar algo a gusto?
Las Rías
Foto: Las Rías
Las Rías juega en otra liga dentro de Gijón: entra quien quiere una copa bien elegida y acaba mirando la carta con calma. A primera vista tiene aire de bar de barrio, con mesas sencillas y raciones pensadas para acompañar, pero detrás hay una vinoteca con mucha bodega y una idea muy clara de lo que quiere servir.
Lo que lo distingue es la selección de vinos por copas, pensada para probar sin tener que comprometerse con una botella entera. A eso suma una cocina de picoteo con embutidos, quesos, pulpo o torreznos con huevos fritos, justo el terreno donde el vino encuentra compañía sin robarle protagonismo.
Si vas, pide una copa y déjate guiar, porque aquí el juego está en acertar con lo que te ponen delante. También encaja bien la tabla de quesos, que aparece una y otra vez como uno de esos pedidos que terminan marcando la visita.
Además, Las Rías trabaja con una idea de fondo muy poco impostada: vino, raciones y conocimiento real de lo que sirven. Esa mezcla le da personalidad y hace que no sea solo un sitio para tomar algo, sino para quedarse un rato más de lo previsto.
Casa Topete es un pequeño chigre con amplia carta de vinos en Piedras Blancas, pensado para entrar a tomar algo y acabar quedándose. Tiene ese punto cercano de bar de siempre, con terraza para charlar al aire libre y un trato que busca que todo resulte fácil desde el primer momento.
Frente a otros sitios de la zona, aquí pesa mucho la combinación entre vino y tapeo tradicional. La casa apuesta por quesos de la tierra y por una carta corta, pero con raciones abundantes, desde croquetas artesanas hasta tabla de embutidos Bellota o tabla de quesos, con cocina de corte clásico y sin rodeos.
Para pedir, el vino se entiende mejor con cualquier picoteo de la carta, aunque los quesos y las tablas parecen hechos para acompañar la copa. Si te apetece algo más informal, también encaja bien un vermú o una cerveza, porque el local se mueve con soltura en ese terreno de sobremesa larga y conversación fácil.
Casa Topete funciona bien para grupos pequeños y para quien quiere un ambiente relajado sin renunciar a una buena botella o a una copa bien puesta. Tiene ese tipo de hospitalidad que hace que el plan no se quede en un paso rápido por la barra.
Casa Topete. Plaza Constitución, 8. Piedras Blancas.
Café-Vinoteca Debaju L'horru es un sitio de barrio donde lo importante es el trato y la copa bien servida. Se entra con la idea de tomar algo y enseguida aparece ese tono amable que hace fácil quedarse, ya sea para un vermut, para un pincho o para una tapa pequeña.
Su punto fuerte está en el picoteo que acompaña la bebida, con una atención muy cercana y recomendaciones que encajan bien con lo que pide el cuerpo a media tarde. La morcilla ibérica de pincho, la tabla de embutidos o alguna lata son apuestas seguras para acompañar sin complicarse.
Si buscas vino o vermut con algo de comer al lado, aquí tienes una fórmula sencilla y efectiva. El pincho de cortesía también suma, porque convierte una parada corta en una visita con más gracia de la que parece a primera vista.
Debaju L'horru no necesita adornos: funciona por el trato, por la comodidad y por esa sensación de sitio conocido al que apetece volver. En un artículo sobre bares de vinos, gana precisamente por eso, por no fingir otra cosa.
Café-Vinoteca Debaju L'horru. Calle Juan Alvargonzález, 83. Gijón.
Cadejo Wine Bar va directo a quien busca un wine bar cuidado en Gijón, con ambiente elegante y una música que acompaña sin estorbar. La primera impresión es la de un local pensado para quedarse, no para hacer una parada rápida y salir corriendo.
Su especialidad en vinos naturales le da personalidad propia frente a otros bares de la ciudad. Aquí el asesoramiento importa, porque el sitio está montado para recomendar blancos o tintos según el gusto de cada uno, y para completar la copa con gildas o una tabla bien pensada.
Lo que hay que pedir es precisamente eso, una copa dejándose aconsejar y algo de picoteo que no tape el vino. En ese terreno, la carta parece hecha para acompañar y no para competir, que es justo lo que uno espera de un bar de vinos serio.
Además, Cadejo Wine Bar encaja bien para encuentros pequeños, prebodas o una tarde que se alarga entre conversación y botella. Tiene ese equilibrio difícil entre especialización y comodidad que hace que no parezca una moda pasajera.
Bar Don Vinazo conserva el aire de chigre con solera que todavía resiste en Oviedo. Aquí manda el porrón, el trato de siempre y una barra con carácter, de esas que no necesitan modernizarse para tener personalidad.
Lo que lo hace distinto es precisamente esa manera tan directa de servir el vino, con un punto castizo y muy reconocible. El lacón aparece como el pincho que mejor acompaña el momento, y el conjunto respira tradición sin perder frescura.
Si te apetece una copa en un sitio con carácter, este es el tipo de bar al que se va sin prisa. La camarera y el ambiente ayudan a que la visita tenga ese sabor de lugar auténtico que ya no se encuentra en cualquier esquina.
Bar Don Vinazo no busca parecer una vinoteca al uso. Va por otro camino, más popular y más viejo, y ahí está su gracia: en seguir ofreciendo vino, conversación y una forma de estar en el bar que ya casi parece una rareza.
Bar Don Vinazo. Calle del Padre Buenaventura de Paredes, N° 20. Oviedo.
¿Con cuál de estos bares de vinos en Asturias te quedarías para la próxima copa?