Oviedo/Uviéu se prepara para vivir San Mateo 2026 con una programación que ocupa del 10 al 27 de septiembre y que vuelve a repartir la fiesta por varios escenarios de la ciudad. Habrá conciertos de gran formato, propuestas electrónicas, música popular, sesiones vermú, tardeos, coros, bandas, charangas y folclore, en una mezcla que habla muy bien de estas fiestas: aquí conviven los nombres que llenan recintos grandes con las citas que sostienen el pulso cotidiano de las calles y las plazas.
La apertura oficial llegará el jueves 10 de septiembre con Celtas Cortos en la calle Uría, y el cierre quedará en manos de la Romería del Cristo, el 27 de septiembre, con Los Testigos. Entre esos dos hitos se desplegará un calendario muy amplio, pensado para que cada jornada tenga su propio tono. Quien quiera seguir el programa completo puede consultarlo en Turismo Asturias, donde figuran las fechas, los espacios y la distribución de actuaciones.
La clave de estas fiestas está en la variedad y en la forma de ocupar la ciudad. La Ería concentrará los formatos más grandes, el paseo del Bombé reunirá música popular y orquestas, la plaza de Feijoo será el lugar del rock y de la final del FestiAMAS, y la plaza del Paraguas recuperará el ciclo A la Plaza con dos conciertos diarios. A eso se suman las sesiones de DJ, los vermús, la música coral y las actuaciones de gaitas y bandas que convierten San Mateo en una cita de recorrido amplio, pensada tanto para quien sale a una hora concreta como para quien prefiere dejarse llevar durante toda la jornada.
El arranque oficial y la antesala que abre boca
La primera gran cita llegará antes incluso del inicio oficial. El sábado 5 de septiembre, el recinto de La Ería acogerá Delusionville, el espectáculo electrónico de elrow, una propuesta que sirve de antesala y marca el tono de unas fiestas en las que la música actual tendrá un peso muy visible. Es una apertura que no se queda en la mera exhibición de nombres, porque sitúa San Mateo en un terreno donde conviven la celebración popular y los formatos de producción más ambiciosos.
Cinco días después, el jueves 10 de septiembre, llegará el arranque formal de las fiestas con Celtas Cortos en la calle Uría. Esa elección no es casual: inaugurar San Mateo con un grupo de largo recorrido y muy reconocido por varias generaciones da a la jornada inicial un carácter compartido, de los que funcionan tanto para quien sigue la música en directo desde hace años como para quien la vive como una cita de calle, de encuentro y de inicio de calendario festivo. ¿Qué mejor manera de abrir unas fiestas grandes que con una actuación que convoque a públicos distintos al mismo tiempo?
Ese primer día marca también el tono de lo que viene después. A partir de ahí, la programación se extiende por escenarios muy diversos y con ritmos muy distintos entre sí, lo que permite pasar de un gran concierto a una sesión más cercana, de una banda popular a una propuesta electrónica, de una tarde de plaza a una noche de recinto. La ciudad no se limita a albergar la fiesta: la organiza por capas, y en eso San Mateo conserva una de sus señas más reconocibles.
La Ería, el gran recinto de los nombres más esperados
La Ería será el espacio donde se concentren los conciertos y citas de mayor formato. Allí se sucederán algunos de los nombres más llamativos de la programación, empezando por Molan los 90 el viernes 11 de septiembre, seguido por Bertín Osborne el sábado 12 y por Aarón Sevilla, acompañado por Celia Arrabal, Claudia León y un DJ local, el domingo 13. El martes 15 llegará Mónica Naranjo, el jueves 17 será el turno de Taburete, el viernes 18 de Aserradero by Mono Loco, una cita de música electrónica, el sábado 19 de Leiva y el domingo 20 de la primera edición de Vetusta Fest, con Siloé, Ultraligera, Sexy Zebras y Mafalda Cardenal.
El lunes 21 de septiembre cerrará este bloque Rodrigo Cuevas, una presencia que encaja especialmente bien en unas fiestas que no olvidan la raíz asturiana mientras abren espacio a estilos muy distintos. La sucesión de nombres muestra un criterio claro: combinar artistas de gran tirón con propuestas que amplían el perfil de las fiestas y evitan que la programación quede encerrada en una sola estética. En San Mateo hay sitio para la nostalgia de una generación, para el pop de masas, para la electrónica y para las propuestas que conectan con el presente inmediato.
También hay un detalle importante en ese reparto: no se trata solo de acumular conciertos, sino de construir días con identidad propia. El público que acuda a La Ería encontrará una secuencia pensada para que cada jornada tenga su propio reclamo, sin perder el carácter festivo general. Esa continuidad convierte el recinto en una de las piezas centrales de San Mateo 2026 y explica por qué tantas miradas se dirigirán allí durante la segunda quincena de septiembre.