Hoy Asturias
Asistente

Las voces narrativas propone un taller para afinar tu escritura

Ana María Lamela Rey guía cinco sesiones para trabajar narradores y relatos.

Las voces narrativas propone un taller para afinar tu escritura
Ilustración de una mujer con megáfono junto a un hombre. Foto: uso promocional

Las voces narrativas ya está en marcha en la Casa de Cultura de Santuyanu con una propuesta pensada para quienes quieren mirar el relato desde dentro. El taller de escritura creativa de Ana María Lamela Rey se centra en una de las herramientas más decisivas de cualquier cuento o novela: quién cuenta la historia, desde dónde la cuenta y con qué matices la hace avanzar.

Durante cinco sesiones de dos horas, el grupo trabaja la lectura, la escritura y el análisis de textos elegidos por la propia profesora. La idea es clara: distinguir los distintos tipos de narrador y aprender a usarlos con soltura, tanto si te acercas por primera vez a la escritura como si ya tienes recorrido y buscas afinar recursos.

Un taller para escuchar cómo se cuenta una historia

En literatura, la voz que narra cambia por completo la manera en que el lector entra en un relato. No es lo mismo una mirada próxima y subjetiva que una narración más distante, ni produce el mismo efecto un narrador omnisciente que una voz limitada a lo que ve o sabe un personaje. Ahí está uno de los grandes aprendizajes de este taller: entender que la forma de contar importa tanto como lo que se cuenta.

A partir de ese enfoque, Ana María Lamela Rey propone un trabajo práctico en el que la teoría no va por libre. Cada sesión combina lectura, escritura y análisis, de modo que las decisiones narrativas se prueban sobre el papel y se revisan con criterio. ¿Qué cambia si una escena la narra otra voz? ¿Qué gana un relato cuando el narrador se vuelve más preciso o más ambiguo? Esas preguntas sostienen el recorrido del taller.

Escritura creativa con nivel adaptable

La propuesta está planteada con un nivel adaptable, así que puede funcionar como taller de iniciación o como espacio de profundización según el grupo. Esa flexibilidad le da valor añadido: no obliga a llegar con una técnica cerrada ni con un estilo definido, sino con ganas de probar, corregir y entender mejor cómo se construye una historia.

Además, el objetivo es común para todo el grupo, y eso ordena muy bien el trabajo. Se trata de distinguir los distintos tipos de narradores en relatos y aprender a utilizarlos con intención, no por pura intuición. En un taller así, cada ejercicio sirve para afinar una herramienta concreta y para tomar distancia sobre los propios textos, algo que muchas veces marca la diferencia entre una idea correcta y un relato que respira de verdad.

La mirada de Ana María Lamela Rey

La trayectoria de Ana María Lamela Rey ayuda a entender por qué este tipo de talleres encajan tan bien en su manera de trabajar. Su perfil mezcla literatura, música y creación, y esa combinación se nota en una forma de abordar la escritura muy atenta al ritmo, a la voz y a la construcción de atmósferas. No se trata solo de explicar cómo funciona un narrador, sino de hacer que esa elección se vuelva visible en la práctica.

También su experiencia como profesora de talleres de escritura creativa aporta una capa importante al planteamiento. Quien se acerque a esta propuesta encontrará una guía orientada a leer mejor y a escribir con más conciencia, algo especialmente útil cuando el relato necesita una voz que sostenga la historia sin sobresaltos innecesarios. La escritura mejora mucho cuando uno empieza a oír con claridad quién está hablando y por qué.

Las sesiones que quedan por delante

El taller continúa con las sesiones del 13, 20 y 27 de octubre y 3 de noviembre de 2026, siempre en la Sala Polivalente de la Casa de Cultura de Santuyanu. Son encuentros de 120 minutos que permiten desarrollar el trabajo sin prisas, con tiempo para leer, escribir y revisar lo que va saliendo en grupo.

Esa cadencia semanal favorece un aprendizaje progresivo. No es un encuentro aislado ni una charla puntual, sino un recorrido que deja espacio para probar ideas entre una sesión y otra y volver con más criterio sobre los textos. Para quien quiere entender mejor cómo se construye una voz narrativa, el formato tiene una ventaja clara: permite avanzar paso a paso y comprobar cómo cambia un relato cuando cambia quien lo cuenta.

Un espacio para leer con más atención y escribir mejor

Más allá del tema concreto, lo interesante de Las voces narrativas está en su utilidad real para cualquier persona que escriba o quiera empezar a hacerlo. Aprender a reconocer narradores, distinguir sus efectos y utilizarlos con intención abre posibilidades muy concretas en la escritura de relatos, novelas breves o incluso textos de otro tipo.

Por eso este taller se apoya tanto en la observación como en la práctica. Leer mejor ayuda a escribir mejor, y aquí esa relación aparece como el centro de todo el proceso. Quien busque un trabajo serio sobre la voz narrativa encontrará una propuesta bien enfocada, con margen para crecer según el nivel del grupo y con una atención especial a lo que hace que un relato gane fuerza desde la primera frase.

Plan relacionado

También en Actividades